Sobre “La consagración de la primavera” en León.

El teatro intervenido por el espectador.

Por Manolo García. Milenio, León.

Roger Bernat hizo participar al público en su obra. Todos se miran, algunos se cuestionan, los más osados entran a escena divertidos, el ensamblaje teatral toma visos de coreografía.
Cuando la imposibilidad toca los terrenos del teatro todo es posible y no es una contradicción aunque lo parezca, pues esta imposibilidad del hecho teatral se verifica al momento que se piensa en un conglomerado de personas que van a gestar justo en 55 minutos de duración un acontecimiento escénico. Pero sucede.

En La Consagración de la Primavera, Roger Bernat toma por asalto al público, lo mete en medio de unos audífonos y lo monta así sin más, en el inmenso vacío de un escenario para que accione, siga rutinas e indicaciones preestablecidas.

Todos entonces se miran, algunos se desconciertan, los más entran a la posada escénica divertidos. En minutos aquello ya es un ensamblaje teatral con visos de coreografía.

Bernat toma la pieza de Igor Stravinsky, que catapultó Pina Bausch, y orquesta ésta anómala composición plástica llena de cuerpos, de dudas, de movimientos encontrados, agrupaciones humanas que se entremezclan.

Si la premisa del principio teatral es que basta una persona que observa y otra que es observada para cumplir el rito, entonces, ¿Dónde sucede pues el teatro? ¿Hay ficción? ¿La ficción ocurre en la cabeza del espectador? ¿Dónde quedó el conflicto? ¿Tendría que haberlo?

Se pasa del concepto decimonónico del espectador a la de participante/constructor, una práctica común a las modernísimas (válgase el término) teatralidades principalmente europeas, que desde la década de los noventa irrumpen cada vez más en los escenarios.

Bernat es un producto de toda esa generación que busca el teatro como un estímulo para la provocación. Desde que creó General Eléctrica en 1997 hasta su cierre en 2001, creó espectáculos bomba, revestidos de agitación, performance, instalación, work in progress y apuesta riesgosa por lo no común, lo que le ganó el mote de Enfant terrible.

Una de las líneas definitorias del pensamiento teatral de este catalán se encuentra tanto en su sitio web como en lo que declaró en 2003 al diario El País.

“Hoy día es más fácil hacer un espectáculo con cincuenta millones que con tres. En un teatro oficial estás obligado a trabajar a lo grande y a pasar por veinte mil filtros. Al acabar Que alguien me tape la boca me dije: quiero montar piezas rápidas. Prefiero menos dinero y un trabajo continuado. Huir de la escenografía como ornamentación. Ser el técnico, el director, el actor y el que recibe a la gente”.

En 2009 giró por México con Dominio Público, que también se presentó en el FIAC y cuyo formato es igual al que trajo a esta edición de Festival.

La Consagración de la Primavera se concretó en 2009 en un taller que dio en el país para el encuentro Transversales y hasta ahora sigue su temporada de presentaciones en varias partes del mundo.

Ambas presentaciones de Bernat tuvo un cupo limitado y cada participante pudo construir y habitar el fantasma de la nada escénica, sentirse pues, un hacedor del acontecimiento teatral pese a todas las imposibilidades.


El teatro participativo de Bernat

El carácter dramático de La Consagración de la Primavera pasó a segundo término. El desconcierto de los participantes, las risas, y la tragedia que se exaltó en la puesta en escena de 1978 a cargo de Pina Bausch, fueron ahora un tanto cómicos.

“Lo que buscamos es reconocer la importancia del espectador en el evento escénico”, comentó Txalo Toloza, director técnico y co-creador del espectáculo, quien estuvo en León en representación del director general de la compañía FFF, quien se encontraba de gira por Inglaterra con otro montaje de teatro interpretativo.

Según Txalo (videoasta chileno radicado en Barcelona desde hace 15 años), el espectáculo presentado en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato como parte del programa de artes escénicas del FIAC 2010, forma parte de una trilogía, que se completa con la puesta en escena Dominio Público, y Pura Coincidencia, en el que también es fundamental la participación del espectador.

Luego de que dos obras de Roger Bernat terminen de girar por México en Inglaterra, la compañía llevará La Consagración de la Primavera, a un festival de arte escénico en Finlandia.

“Será interesante presentar este espectáculo ante un público nórdico; se ha presentado en varios países de cuatro continentes y se crean espectativas sobre la reacción de cada espectador”, concluyó Toloza.

Anuncios