¿Y si el desierto soy yo? de Roy de los bosques.

Trópico 9. Tierra quemada.

Txalo Toloza junto a Laida Azkona lo quemaron todo el viernes en el LEAL LAV.

Primero nos hicieron rezar mentalmente, un rezo pagano, femenino y anticapital.

Esto es para todas, de todas. Ya estamos en comunión. Ya somos una.

Luego nos subieron al mismo escenario para sentarnos, para golpearnos con aquello que llevamos a nuestras espaldas, aquello que nos impide ver las preguntas, aquello que nos aplasta, nos esconde mientras giramos sin ganas, aquello que se convierte en mar que solo ahoga.

El insoportable inventario de lo acumulado.

Que todo arda.

Terrorismo de la identidad, del color, de la altura, del cuerpo.

¿Y si puedo presentarme de una manera diferente?

Descontextualización de la imagen, del sonido, de lo escrito. ¿A qué le tengo que hacer caso? ¿A lo que veo? ¿A lo que oigo? ¿A lo que leo? ¿Y si las tres cosas son diferentes?

¿Y si no le tengo que hacer caso a nada?

¿Y si lo que tengo es que cerrar los ojos?

¿Y si lo que tengo que hacer es quemarlo todo?

Un texto imbricado en lo moderno, en el comic, hilarante, tarantinesco, hermoso.

Saltos temporales que nos llevan a repetir lo mismo: el eterno retorno del día que vuelve una y otra vez.

No importa la ciudad, no importa el acontecimiento, no importa la palabra escogida.

La desolación es seguir haciendo exactamente lo mismo.

¿Y si el enemigo soy yo?

¿Y si el desierto soy yo?

¿Y si la ceniza soy yo?

Lo árido es permitirnos seguir haciendo lo mismo.

Gracias, Javier, por traer y por romper nuestro a(isla)miento.

Por romperlo por ocho simples euros.

Lo que cuestan un par de tostadas quemadas en un buen hotel.

Supongo que hoy, ya, somos humo muy negro.

Que se eleva.

 

Roy de los bosques escribe sobre la presentación de “Trópico #9. Tierra quemada” en el Teatro Leal de La Laguna, Tenerife.

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