Todo lo que me gusta es mirar, sacudir y mentir.

tata

La familia Nyamnyam me ha invitado a formar parte de su ciclo de residencia abiertas al público “Todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda”. Durante dos semanas estaré por su local de Poblenou pensando en lo que se nos viene encima este año y el siguiente.

Pensando en la comida y en la bebida como una herramienta para recuperar la memoria.

Pensando en comer y beber como una forma de mantenerse en pie. Pensando en comer y beber como una forma de mirarse. Como una forma de detenerse y obligarse a mirar. Como una forma de seguir en el partido. Como una forma de inventarse el por qué.

Comer y beber como una forma de reescribir la historia.

El ciclo se llama “Todo lo que me gusta es laipintur, patpitur y heelatur” y las sesiones abiertas al público serán los días 3, 5 y 10 de marzo a las 14:00 horas y el jueves 12 a las 21:00 horas. Podéis reservar enviando un correo a espai@nyamnyam.net

————————————————–

Mirar, sacudir y mentir. Mirar. Sacudir. Mentir. 

Durante años la botella de 5 litros de Johnny Walker permaneció intacta en la repisa del salón de la casa de sus abuelos. Para ella siempre estuvo ahí, inamovible, juntando polvo. Tardaría unos cuantos años en entender que no era un simple adorno. 

Año tras año, cuando volvían a casa de los abuelos por vacaciones escuchaba a su padre decirle a su abuelo que ya era la hora, que había llegado el día, que los plazos se habían cumplido una y otra vez y la botella de Johnny Walker seguía cerrada juntando polvo en la repisa del salón.

La puesta de los anillos, la boda, el nacimiento de la primogénita, el bautizo, el nacimiento del segundo, el segundo bautizo, las bodas de plata, las bodas de oro, todos los plazos impuestos por su abuelo se habían cumplido y nada. 

Años después y antes de cerrar la última caja y entregar las llaves de la que había sido la casa de los abuelos durante más de 30 años, su padre cogería el hielo de la bolsa y lo repartiría entre los tres vasos, un hielo por vaso, sonreiría, soltaría un solemne “va por ti Tatita”, abriría la botella y la dejaría reposar unos segundos, llenaría los vasos, haría salud y se metería el primer trago.

Para ella sería la primera vez que escucharía a su padre exclamar casi gritando “¡pero que hijo de puta más grande!”.

Segundos después, con su primer trago lo entendería todo. Té. Solo Té. En la botella de cinco litros de Johnny Walker 12 años etiqueta roja de importación sólo había té.

Para ella sería la última vez que escucharía reír a su padre con tantas ganas, con todo su cuerpo.

Anuncios