Numax Fagor Plus según una GoPro

El Museo de Arqueología de Barcelona.
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Numax, Barcelona 1979. Primer movimiento.Captura de pantalla 2014-07-17 a la(s) 13.10.27

Fagor, Mondragón 2014. Segundo movimiento.

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Entrevista a Roger Bernat publicada en The Clinic.

Roger Bernat, el director catalán que hace obras de teatro sin actores.

Hoy se presenta Dominio Público en el Parque La Castrina de San Joaquín. Su director, el catalán Roger Bernat, va guiando la acción a partir de las respuestas de los espectadores que los identifican con un grupo, con un pensamiento, con una manera de ser. Dominio Público junto con Pendiente de Voto, el otro montaje que mostró en el contexto del Santiago a Mil, proponen la participación como centro de la acción, cuestionando su naturaleza neoliberal. Bernat lo expone así: “Tú participas, pero ¿hasta qué punto no estás siendo manipulado?”.

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Roger Bernat visita Chile por primera vez para presentar Dominio Público y Pendiente de Voto, dos montajes sin actores, sin diálogos. Basados en la participación que se genera en la audiencia.

El director español lleva cinco años presentando ambos montajes en distintas partes del mundo, haciendo a la gente participar, pero cuestionando a la vez la propia validez del sistema democrático.

Aunque esta es su primera visita, dice sentir cercanía con el país. Mal que mal, la mitad de su compañía es chilena. “España y Chile no están tan lejanos” dice, y no necesariamente por todos los siglos de colonialismo.

“Es mucho más cercano que eso. Ambos son países que han vivido una larga dictadura, y luego un proceso de transición con sus particularidades. Existe un sentir común y una historia ligados a la cabeza de la gente. Un país como España que ha vivido 40 años de dictadura no vuelve a tener una dinámica normalizada con 40 años de democracia. La manera de entender y relacionarse con la cultura, con la educación, con la política son aún dinámicas que están muy cercanas a una manera de hacer y una manera de funcionar de la dictadura”.

Las obras que dirige Roger Bernat hacen participar a los espectadores. Mientras Pendiente de Voto simula un parlamento donde las personas responde sí o no frente a una serie de interrogantes, Dominio Público se presenta en espacios abiertos, y responde a las posibilidades narrativas del grupo a partir de preguntas que van guiando la acción.

“Creo que el teatro es el único arte que habla del nosotros. Habla de cómo es vivir en una ciudad, vivir en una comunidad, y lo que intento es trabajar en esa línea. Si voy a trabajar eso prefiero hacerlo a través de la acción y lo que ofrezco al espectador es la posibilidad de que se manifieste, y que se sitúe a un lado u otro de la barrera. Vives por encima o por debajo de Plaza Italia, ganas más o menos de 300 mil pesos. Tuviste una educación pública o privada. Hay una serie de cosas que marcan más allá de los gustos cinematográficos o nuestras filias sexuales. Y es lo que el espectáculo intenta formalizar”.

Pendiente de Voto va polarizando al público dependiendo de las respuestas que vayan dando, aunque como dice Bernat, siempre es un desafío, ya que el público que acude al teatro es mayoritariamente de izquierdas.

“Ha sido difícil polarizar a un público de izquierda. Siempre nos preguntamos cómo poner el dedo en la llaga y plantear a la gente que se cree de izquierdas si realmente es de izquierdas o qué significa ser de izquierdas” dice.

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¿Apuntas al cinismo de la izquierda?
Podría ser interpretado de esa manera, pero para conseguir eso hacemos preguntas que están fuera de la agenda política. Hacer preguntas que los partidos en los diferentes países no han planteado aún, por lo que tienes que apelar a tu ética. No puedes echar mano del catecismo del partido socialista o liberal. Hay un momento en que la gente se pone a discutir y el teatro se convierte, aún siendo un espacio ficcional, en un verdadero espacio de discusión. Y el lugar donde debiese darse la discusión, que es el parlamento, se convierte en un teatro donde todo el que habla ya sabe lo que va a decir, no va a cambiar su postura según lo que diga el otro y, es más, ni siquiera va a escucharlo porque las diferentes posturas están predeterminadas, y es un teatro en todos los sentidos. Y nosotros, que estamos en el mundo del teatro decimos ‘ya que los políticos se dedican a hacer teatro, nosotros, teatreros, decidimos hacer política’.

¿Le falta política al teatro?
El teatro es inevitablemente político. Ya lo decía Walter Benjamin, desde que la política se convierte en espectáculo, el espectáculo se convierte en política. Los políticos expresan sus ideas a través del espectáculo, y nosotros estamos en el showbusiness, el medio naturalmente político desde incios del siglo XX. Entonces el teatro es política.

¿De dónde surge la idea de que el público sea el que mueva la trama?
Bueno, el teatro es participación. Desde que el cine y la TV están ocupando lo que había sido el papel del teatro hasta el siglo XIX, el teatro ha tenido que moverse hacia un lugar que finalmente es el de las políticas neoliberales: la participación. No hay gobierno que no apele a la participación de los ciudadanos.

La ciudadanía está de moda.
Sí, pero porque mientras la ciudadanía está participando en una serie de cosas, no está participando en las que de verdad importan. Nosotros ponemos una mirada crítica sobre eso: vale, tú participas, ¿pero hasta qué punto no estás siendo manipulado? Por el hecho de votar lo que yo te propongo ¿no me estás legitimando como el que dicta la agenda política?

¿La participación siempre llega a buen término? En España, después del 15M se escogió a un presidente de derecha.
Creo que precisamente lo del 15M ha sido uno de los pocos ejemplos donde la particiáción no iba dirigida. Era genuina, era una movilización. No era una participación encausada dentro de la política del espectáculo: venga y envíe su opinión sobre el tráfico. Luego te dan las gracias, pero ¿alguien te da a opinar sobre la política económica del país? ¿O Sobre la educación del país? No, te hacen opinar de lo que tiene muy poco valor.

¿La crisis en España ha afectado la cultura?
La crisis han cerrado muchos teatros, de hecho el próximo año no tenemos fechas en España.

¿Y en qué otros aspectos se ha expresado?
La crisis lo primero que mata es la seguridad, la comodidad de una comunidad. Pero también crea cosas. Y algo que ha creado la crisis es un sentimiento de solidaridad entre la gente. Cuando hicimos Pendiente de Voto, intentamos hacerlo en un parlamento real y nos pusimos en contacto con diputados que decían que tenían miedo de la ciudadanía. Pero no tuvimos problemas en hacerlo en un parlamento en Bélgica, donde el político tiene claro que el parlamento es el espacio natural de los habitantes, de los ciudadanos. Que es mi sitio, es mi casa, tú no me tienes que dar permiso. Si ese día no se celebra una sesión política, se hace. También intentamos hacerlo en el ex Congreso de Chile, pero era impensable. ¿Ves como las historias española y chilena están hermanadas?

Hermanadas por el fascismo.
Sí, lamentablemente.

Pura Coincidència en las Nits Salvatges

Hace 3 años, en el marco de las Nits Salvatges que organizaba La Porta en el CCCB de Barcelona, tuvimos la suerte y el placer de desarrollar junto a Roger Bernat y Juan Cristóbal Saavedra la primera versión de lo que luego sería Pura Coincidencia. Fue un trabajo kamikaze con muy poco tiempo de producción, que cambiamos casi al completo un día antes del estreno, pero que nos dejó a todos muy contentos. Un boceto, una idea, que tal vez resultó mejor que su hermano grande.

Ahora, a raíz de la campaña de Crowfunding que lleva adelante La Porta con motivo de la publicación de un libro y 3 dvds que darán cuenta de todo el trabajo desarrollado en las Nits Salvatges ha salido a la luz el video de aquella noche.

10 segundos estirados a 11 minutos.

Roger Bernat – Nits Salvatges’09 from laportabcn on Vimeo.

 

 

15 de julio: Domini Públic @ Tarragona.

Luego de 4 años de gira y más de 70 ciudades al fin volvemos a presentar Domini Públic de FFF / Roger Bernat en Catalunya. En todos estos años solo nos hemos presentado  en 4 ciudades catalanas: Barcelona, Cambrils, Olot y Lleida. Ya iba siendo hora de que volviéramos a casa.

La invitación es mañana al nuevo Centre d’Art de Tarragona.

Ellos lo cuentan así en su web:

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DOMINI PÚBLIC – ROGER BERNAT / FFF
Diumenge 15 de juliol – 19 h – Pl. del rei de Tarragona.

Una proposta escènica que prescindeix de l’actor com a punt central de l’espectacle i deixa el públic com a únic participant. No es tracta de convertir l’espectador en actor, sinó d’atendre a les possibilitats narratives del grup a partir d’eines estadístiques. Els espectadors formen part d’una ficció sense necessitat d’exposar-se com a individus en un escenari que, d’altra banda, disposa de tants actors com espectadors assisteixen a la funció. Domini Públic s’emmarca dins un treball més ampli al voltant del públic i la participació.

Aquest espectacle s’enmarca dins de l’Escola de Calor del CA Tarragona Centre d’Art i compta amb la col·laboració de la Sala Trono, ETC 2012 – Festival d’Estiu de Tarragona, Museu de Valls, Club de Tennis Tarragona i Xiquets de Tarragona.

DURADA: 60 min

ENTRADA: 10 €

RESERVA I COMPRA D’ENTRADES:

A través de http://www.tarracoticket.cat

A les taquilles del Teatre Metropol (dijous i divendres, de 12 a 14 h i de 18 a 20 h)

Una hora abans de l’espectacle a la mateixa plaça.

NOTA:

Espectacle per a persones majors de 16 anys

Pendiente de Voto en palabras de Javi Álvarez de La isla inexistente

Publicado en La Isla inexistente.

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Pendiente de voto, ¿realmente importa lo que pensamos?

El Centro Dramático Nacional, con Teatre Lliure y Elèctrica Produccions sube a los escenarios del teatro Valle Inclán una propuesta arriesgada que nos obliga a interrogarnos sobre nuestra democracia.
Antes de entrar en la sala de teatro, te asignan un mando numerado que te permite votar sí o no. El número que lleva es el de tu butaca. La buscas, te sientas y te entretienes mirando una pantalla negra que te pregunta si te sientes capaz de usar el mando sin instrucciones. El público se reparte frente al escenario y a sus dos costados. Bajo la pantalla siete butacas con los nombres impresos de tribunal, presidencia, servicio de orden y artista, una polea, algunos focos, una mesa, otra pantalla, tres micrófonos… No hay nada más, lo que pase luego depende del público y sus respuestas. ¿Quién dijo que no puede haber teatro sin actores? En Pendiente de voto no los hay. Es el público el que se encuentra solo frente a sus decisiones, convertido en un parlamento que gobierna un territorio, el de la sala. Cuando la función empieza, de la pantalla surgen preguntas que los espectadores contestan a través del mando. No parece haber nada más. Y sin embargo es teatro del que hace pensar, no por las preguntas que van apareciendo, más bien por lo que trata de hacer que uno se pregunte.Volviendo a la pantalla, se percibe que las preguntas nos van definiendo, en realidad nuestras respuestas. Hay preguntas fáciles como si se es hombre o mujer, o escoger entre un músico u otro para que suenen de fondo. También las hay más complicadas que nos obligan a mostrar cómo pensamos. Las que nos entretienen con tonterías y las implican una toma de posición frente a la vida. Uno vota y mira al de la butaca de al lado sabiendo cómo ha votado, intentando perfilar su carácter y pensando si tendremos ideas en común o seremos totalmente contrarios. Lo cierto es que aquí podemos saber quién se sienta a nuestro lado, al menos como piensa. Así es el teatro sin actores, mucho más interior. Nuestros principios chocan una y otra vez en este simulacro de parlamento aleatorio de público con el que hemos coincidido en esta función. Las preguntas van mostrando nuestras seguridades y también nuestras inconsistencias y nos obligan a ver lo difícil que resulta construir leyes justas, iguales para todos, sin excepciones. Nuestro deber esta tarde es el de organizar la comunidad para que se gobierne a sí misma, a su manera, con sus mayorías y sus minorías que se miran con el rabillo del ojo. Nos podemos sentir más o menos defraudados con las decisiones que tomamos, pero formamos parte del todo, y entre todos hemos ayudado a construir este gobierno, unas veces más a nuestra manera y otras menos.

¿Qué pasaría si tuviéramos que consensuar nuestras repuestas con otra persona que no conocemos, aunque por estadística sea la que opina más parecido a nosotros de la sala? La cosa cambia, por muy afín que seamos hay grandes diferencias en algunos temas, cada uno tiene sus propios tabús. Ponerse de acuerdo puede ser sencillo para muchas cosas, importantes incluso, pero al llegar a esos tabús, solo funciona la tolerancia. Es teatro y el público habla con el de al lado. Seguimos votando, aunque a la mitad el sistema les ha bloqueado el voto. Así, dividiendo por dos, se ven menos colores en pantalla, las divergencias han disminuido obligados a ser más tolerantes y a convencer a quien se sienta en la butaca de al lado. El sistema nos dan la posibilidad de establecer un debate público entre todos antes de responder a cada pregunta. La gente se expresa a través de los micrófonos, defiende sus posturas y se escuchan sus argumentos. No se trata de convencer al otro, sino de mostrar el punto de vista o el matiz diferente que nos hace no asumir el enunciado.

El sistema que hay detrás de todo nos deja hacer, sentirnos libres, opinar y decidir. No hace esfuerzos sólo recoge datos. No le importa si la gente participa o si se calla, si opina sí, o no o se abstiene, respetando cada opinión y sumándola a las demás. No busca el fondo de la cuestión sino que convierte los datos recogidos en pura estadística. Dicen sus autores que en Pendiente de voto «no se trata de provocar, sino de crear las condiciones de la libertad. La libertad es el regalo que más violenta. Los sistemas establecidos no hacen ningún esfuerzo para provocar, si no se está acompañado por el grupo. Aquí es el individuo libre».

¿Qué pasaría si nos agrupáramos en partidos y ya solo hubiera cinco votos? En ese proceso tampoco perderíamos nuestra identidad si seguimos activos y formamos parte de las decisiones, pero sí si nos dejamos llevar y nos conformamos con el hecho de estar representados. Delegar implica construir mecanismos que aseguren que la confianza que entregamos no se traiciona. En esta fase sí que ocurre algo extraño y es que ahora, con menos votos, se coincide más, el parlamento se hace menos cromático, parece que funciona por decisiones casi unánimes, como si al diluirnos nos hiciéramos todos más iguales.¿Y si solo valiese un voto? Parece que el primer mecanismo a imponer es del consenso, preguntar antes de dar al botón y hacer caso de los que más gritan. Es fácil mientras la mayoría coincide con la persona que aprieta el botón, pero puede ocurrir que lo personal entre en conflicto con lo general ¿Cómo se resuelve entonces? La experiencia de la vida dice que anteponiendo lo propio o entregando el mando a otro más fuerte, que no le de vergüenza tomar las decisiones individuales alejándose de los demás. Siempre hay un autoritario que se hace con el voto, el que desprecia al pueblo. ¿Es este el peor sistema? Tal vez no, quizá sería peor si estuviéramos anestesiados y pensáramos que quienes nos gobiernan lo hacen todo por nuestro bien, pero sin contar con nosotros. Vivir engañados por unos medios de comunicación diseñados por quien manda para influir en nuestras decisiones, para pintar del color de rosas lo que nos hace más esclavos.

Lo bueno de Pendiente de voto es que cada uno saca sus conclusiones. En este repaso, como sin querer, se recorre la historia que va desde la democracia participativa de los griegos, a los gobiernos representativos de partidos, pasando por oligarquías y sistemas dictatoriales. Unos van entregando el testigo al siguiente como si fueran causa y efecto. Y eso es lo que produce vértigo, quien manda siente que ejerce un poder, algo que a la larga le lleva a ser injusto.

El teatro es una forma de hacer política, pero sobre todo de conseguir que nos planteemos interrogantes. Nos hace razonar, pesar y nos ayuda a cambiar nuestra vida, a hacernos mejores personas, pues nos habla de temas universales cercanos a todos. La política, sin embargo, se ha alejado de los ciudadanos desde el momento que perdió su función de usar la palabra para convencer de la certeza de aplicar unos ideales con los que resolver los problemas de la ciudadanía, para crearnos unos derechos y unos deberes, para tener un estado del bienestar y para distribuir la riqueza de una forma equitativa y justa entre todos. Ahora, las cosas cambian movidas por unos poderes que están por encima de nuestros políticos, unos poderes ocultos que se niegan y de los que se esconden sus rostros, unos poderes que no dialogan, que solo buscan su propio beneficio.

Es hora de retornar a la palabra para convencer a quien quiere escuchar y para construir entre todos una nueva sociedad. El poder reside en el pueblo, que debe levantarse de su pereza para hacerlo efectivo y vigente, por encima de esos poderosos que nos suplantan. No queremos más la versión falsa de un verdadero debate parlamentario, queremos hacer verdad el gobierno de todos, sin intermediarios.

Una cosa es contarlo, pero resulta mucho mejor vivirlo. Pendiente de voto es una experiencia burbujeante que nos hace reflexionar y preguntarnos por lo esencial al obligarnos a que nos planteemos el estado de nuestra democracia. Una estupenda ocasión para reflexionar si en esta sociedad importa realmente lo que pensamos y también para ser parte activa y luchar por cambiar un sistema que ya no nos representa.

A modo de pequeño anecdotario: Quizá lo más curioso es la mezcla de personas que participan en este montaje. Desde su creador, Roger Bernat, que realiza proyectos teatrales muy personales y diferentes a través de la compañía Roger Bernat/FFF, hasta la asesora de contenido Sonia Andolz que es especialista en en el rol de las identidades, la etnicidad, la religión y el nacionalismo como motivos para la movilización violenta y ha trabajado en emergencia humanitarias; pasando por Roc J. Cisneros que es el principal impulsor del proyecto de música por ordenador EVOL, Roberto Fratini que es dramaturgo y teórico de la danza y Jaume Nualart que es químico y programador de software libre.

Estreno: Pendiente de Voto

Estamos de enhorabuena. Este miércoles hemos estrenado, en la Sala Nieva del Centro Dramático Nacional de Madrid, Pendiente de Voto la última de pieza de Roger Bernat y FFF. Estaremos dando función hasta el domingo 4 a las 7 de la tarde.

Sobre la pieza Roger dice lo siguiente en su blog:

“El teatro se transforma en un Parlamento donde cada uno de los espectadores, armado con un mando a distancia con el que votar, gobierna el teatro en un hemiciclo en el que los colores políticos están por definir.

En la política actual la función de la palabra es no convencer a nadie mientras las cosas cambian movidas por poderes que no se dicen, y que después de todo no dialogan. Veamos qué sucede si de pronto, a falta de todo poder efectivo, el papel de la palabra vuelve a ser aquel, exquisitamente, originalmente político, de convencer a quien la escucha. Quizá la última playa de la política verdadera se encuentre en esa ausencia total de poder práctico. “Pendiente de votación” trata de ser esa última playa. No ya la versión falsa de un verdadero debate parlamentario, sino la versión verdadera del falso debate vigente. No ya ficción de la política, sino política de la ficción: políticos verdaderos contra los verdaderos políticos; o política verdadera contra toda forma derealpolitik.

¿Teatro de inmersión? Más bien, teatro de emersión.”

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FICHA ARTÍSTICA (en casi orden alfabético)

Oscar Abril y Sonia Andolz (asesores de contenido) – Pablo Argüello (dispositivos) – Roger Bernat (autoría y dirección) –Mar Canet (visualización de datos) – Juan Cristóbal Saavedra(diseño sonoro) – David Cauquill y Juan Cristóbal Saavedra(selección musical) – PatchWorks (versión de People have the powerHelena Febrés Fraylich (producción) – Roberto Fratini(dramaturgia) – David Galligani (dispositivos) – Marie-Klara González (diseño gráfico) – Chris Hager Jaume Nualart(programación y análisis de datos) – Ana Rovira (iluminación) –Txalo Toloza (ayudante dirección y dirección técnica), cube.bz(efectos especiales) – Marc Costa (fotografía)- Agradecimientos:Marcela Prado y Raquel Gomes

Una coproducción del Centro Dramático Nacional-CDN (Madrid), Teatre Lliure (Barcelona), Le Manège de Reims- Scène Nationale (Reims,Francia), Elèctrica Produccions yCECN/Le Manège-TechnocITé (Mons, Bélgica) .